Suave mar, pareces calina, quizás luz;
Siempre fugaz.




Parpadea con su azul eterno
el acuoso cielo claro
mientras las suaves lilas
regalan suaves matices olorosos.
Y crecen lánguidamente en silencio
sobre los lindes
de los cármenes floridos.
Crece el húmedo murmullo
de la fontana transparente y cristalina
descubriéndose bajo su cadencia musical
el tenue sol
de un zénit crepuscular.




casi otoñal, casi lluvioso.
Imperecederos colores,
casi de plata, casi de oro, casi de luz.
Sol de belleza etérea,
siempre calina, siempre incorpórea.
Los espacios australes
de ritmos paralelos
son habitados y habitables
por quimeras divergentes.
Los perdurables movimientos de ondas de arco iris
se bifurcan y encadenan
como aros anacrónicos y equidistantes.
Agitadas y ondulantes, a través de estos sistemas infinitos
las opalinas del cielo descansan con languidez
como en un sueño acariciante de vaporosas lumínicas
bajo los volátiles y sempiternos cometas.






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